Halloween es una de las peores rutinas del humorista gráfico. En España no había costumbre, pero hoy, el chiste con niños disfrazados que llaman a la puerta de gente que les abre es ya un arquetipo comparable –aunque más tonto– a los chistes de loros, o de isla con náufrago.
Los arquetipos son estupendos recursos simbólicos para los humoristas. Imposible resistirse. Vienen muy bien para llevar al astuto lector de lo pequeño (monstruitos llamando al timbre para que les demos caramelos) a lo grande (la ley, el destino o el pasado, es decir, monstruos de verdad, tocando a tu puerta para pedirte cuentas).
A partir de estos factores, muchas son las combinaciones. Veamos algunas que he usado en momentos de mi profesión.

Por ejemplo, aquí, sustituí a los inocentes niños monstruitos por un Bárcenas Frankestein en la puerta de María Dolores de Cospedal. El tupé cúbico del tesorero le iba fetén al personaje y, además, la propuesta «susto o trato» adquiría así sugerentes dimensiones insospechadas.
Más: un elefante zombi, un no-muerto paquidermo, a las puertas de Palacio. ¿Qué peor pesadilla de Halloween podría imaginarse el gran cazador Juan Carlos I?

En Halloween hay mucha gente que se lo curra, y vemos disfraces muy meritorios. Como este de taza de relaxing café con leche que sorprendió a la alcaldesa Botella.

Y un paso más. Otro clásico del humorista intrépido: dar la vuelta a los conceptos establecidos. ¿Qué pasa si lo que da miedo no son los tiernos niños que llaman al timbre, sino el ser que abre la puerta? En este caso, mira por dónde, abrió el ministro de Educación del Gobierno Rajoy, José Ignacio Wert.

Y hablando de Mariano ‘El Señor de las Siestas’: en Halloween, ni siquiera un presidente del Gobierno se libra de levantarse del sofá a abrirles la puerta a locos bajitos disfrazados con sábanas.

En las viñetas anteriores, la mecánica se basa en los personajes: su identidad, su imagen, la relación entre ellos… Pero otro recurso disponible es centranos en el texto, jugando con ese «truco o trato» reglamentario en todo chiste de Halloween.
Así, por ejemplo, se puede romper la disyuntiva ‘o susto, o trato’ para convertirla en una alternativa donde las dos opciones son la misma, y ya no hay posibilidad de elección.
A saber: «susto o susto», porque ¿qué otra cosa podría proponerle una bruja Espe a Mariano Rajoy?

¿Y qué otra cosa que no sea «trato o trato» para sus chanchullos fiscales ofrecería un servicial inspector de Hacienda llamando a la puerta de la infanta Cristina?

Otra manera de romper la disyuntiva susto-trato, sin repetir ambos términos en las dos opciones, es cambiarlos por otros dos que, aunque no iguales, sí conduzcan a lo mismo.
¡El dilema, entonces, se vuelve pesadilla! Que se lo digan, de nuevo, al pobre Mariano ante Angela Merkel con un disfraz terrorífico con terroríficos accesorios.

Que se lo digan también al expresidente andaluz Pepe Griñán viendo venir a la canina jueza Alaya.

Nota: en Sevilla, canina es sinónimo de esqueleto. Otra nota: esta profética viñeta es de 2013, seis años antes del carcelario final del honrado y honesto Pepe, el hombre que no se metió un solo euro en su propio bolsillo.
Y por último, para rematar esta Teoría del Chiste de Halloween, ¿qué puede hacer el humorista desesperado cuando ha dibujado ya todas las combinaciones de elementos, pero todavía le quedan dos huecos que rellenar en la página?
Le queda explorar el sinsentido. Recurrir al Humor del Absurdo, que siempre da mucho prestigio.
Así que el primer hueco lo rellenamos con este chiste de las hijitas de Zapatero asustando a papi.

¿Que dónde está el absurdo? En que, como aprecia el avispado lector, las niñas no van disfrazadas.
Para terminar, en el segundo hueco que nos quedaba libre hacemos más humor del absurdo, en su variante humor inteligente, también llamado humor con mensaje o chiste de pensar.
Aquí va: Rubalcaba en sus solitarios y finales días al frente de las ruinas del PSOE.

Compartir
SUSTITOS
en tus redes sociales: