Navidad de 2020. Estoy en ese sector que detesta esta época del año. A quienes, además, carecemos de convicciones religiosas, lo único que nos queda es intentar sobrevivir a la riada publicitaria y de buenos sentimientos.
Por eso cada diciembre recupero este dibujo:

Lo publiqué por primera vez el 7 de enero de 2016 en El Español.
Éste es el dibujo original:
He de decir que exactamente 10 años antes, el 7 de enero de 2006, ya hice esta primera versión –torpe e inocentona– en formato tira y para papel en El Mundo:
¡Ay, ese «NAVIDADES»! En los chistes, mala señal cuando tienes que ponerles cartelitos a las cosas.
El año pasado, en diciembre de 2019, pensé en renovar ya la metáfora y expresar la misma idea elevando el listón de horripilancia.
Y salió esto:
Lo publiqué exactamente el 21 de diciembre de 2019 en las redes sociales (ya llevaba un año sin trabajo en ningún medio) con el comentario «Ánimo, y suerte. Habrá muchas bajas, pero también quienes logren cruzar».
87 Retweets y 266 Me gusta en Twitter. (Vean debajo la captura de pantalla). En Facebook sólo tuvo pegada entre los muy cafeteros, pues no lo publiqué directamente sino enlazado aquí, a mi página. En general, fue un éxito (dentro de mis modestos estándares).
A esa trágica escena, a la cíclica y gregaria fatalidad que supone para las manadas de ñus cruzar un río africano, este año se sumaba –ahora lo sabemos– otra fatalidad.
A quienes lograron cruzar a 2020 y sobrevivir a los cocodrilos les estaba esperando el coronavirus.
El dibujo A3 original:
Y a continuación les cuento el proceso de trabajo:
En el primer boceto, que les muestro aquí debajo, ya vi que iba a necesitar mucho más que un A4.
La acción no cabía.
Una manada puede estar apelotonada, pero lo que jamás puede estar apelotonado es un dibujo.
El siguiente problema era la dificultad de mezclar la expresividad de un dibujo de humor con el necesario realismo –llamémosle National Geographic, de documental–, y que aquello no dejase de transmitir la violencia de una escena animal.
Los dos extremos expresivos (el ñu de dibujos animados y el ñu real) los esbocé juntos, a ver por dónde tirar.
Es decir: había que lograr que combinaran en un mismo dibujo, sin desentonar, estas caras de ñus semihumanizadas…
… Con estos ñus de documental:
Y por si fuera poco, quedaba añadir… Nada, lo más normal en el Masái Mara: cocodrilos con gorritos de Papa Noel:
Reuní todo lo que tenía –estos cuatro papeles de la foto siguiente–, y me di cuenta de que no tenía ni idea de cómo dibujar ñus, ni mucho menos cocodrilos. En casi 30 años de humorista político, lo único que sé dibujar son hienas, ratas y tiburones.
¿La solución? Lo que peor llevo de este trabajo: trabajar.
Ponerme a dibujar ñus y cocos hasta perderles el miedo.
A continuación pueden ver ustedes algunos de los que dibujé. Cliquen en cada imagen para ampliar.
(Los ejemplos malos no los pongo: quien quiera reírse, que vaya al circo).

Y hasta aquí la historia de este dibujo. E insisto:
Ánimo, y suerte. Habrá muchas bajas, pero también quienes logren cruzar.
Que nos veamos aquí en un año. Seamos conscientes y responsables; hagamos todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo.

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ÑUS Y COCODRILOS
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